miércoles, 8 de enero de 2020

Trágame Tierra


Hoy no me apetecía escuchar a un extraño contarme sus batallas. Tenía ganas de que me tragara la tierra. Ellos suelen comenzar diciendo que este país se va al carajo, ellas que si hace frío o calor. No me quedó otra que escuchar el proceso de operación de su rodilla y sus caderas y cómo se habían convertido en un oráculo del clima. Bajamos en la misma parada. No dejaba de hablar y hablar cuando de repente me invita a un café y yo me invento una sonrisa agradecida mezclada con la excusa de la prisa para zafarme de aquella cotorra.
Al despedirnos me dijo que daba igual el tiempo y el dolor de su rodilla y su cadera. Lo que no soportaba era lo de su hija, en Galicia, e imaginar cómo pudo aquel malnacido encender el mechero tras rociarla con gasolina.
Jamás un café me supo tan amargo y sí, el tiempo está loco y yo me siento demasiado pequeña para que la tierra se entretenga en tragarme.

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